¿Oportunidad en el oro? Las mineras están entrando en su zona crítica

Borja Molas, Asesor Financiero

Introducción: un sector que parece agotado… pero no lo está

En este artículo quiero analizar un sector que muchos consideran agotado y sin inercia, pero cuyo recuento con Ondas de Elliott sugiere una historia muy distinta. Las mineras de oro vuelven a mostrar una estructura que podría estar cerca de completar su fase correctiva, abriendo la puerta a una posible oportunidad de largo plazo.

En un artículo anterior analicé el conteo de la plata; si no lo has leído, te lo dejo aquí. Hoy nos centraremos en las mineras y utilizaré como referencia el ETF VanEck Gold Miners (ticker GDX) para interpretar la psicología del mercado y la estructura de esta temática. Esto nos permitirá entender qué ha hecho hasta ahora y, lo más importante, cuál es el potencial de lo que podría llegar a ocurrir.

Como siempre, empezamos por el gráfico de largo plazo.

¿Puedes ver las ondas?

Gráfico mensual del ETF VanEck Gold Miners (GDX) mostrando la estructura de largo plazo desde 2022
Gráfico mensual del ETF VanEck Gold Miners (GDX) mostrando la estructura de largo plazo desde 2022

La estructura inicial del impulso

Empezamos el análisis desde el mínimo de 21,52 registrado en septiembre de 2022, punto desde el cual se aprecia el inicio de un patrón impulsivo que completa la onda 1 en mayo de 2023 en 36,26.

Tras una primera onda impulsiva, lo habitual es que el mercado forme una onda 2 correctiva, y uno de los retrocesos de Fibonacci más comunes para este tipo de ondas es el 61,8% de la onda 1. Este comportamiento suele reforzar la hipótesis de estar ante el inicio de un patrón alcista.

En este caso, el mínimo de la onda 2 se produjo en febrero de 2024 en 25,67 dólares, apenas 60 céntimos por debajo del retroceso del 61,8%. Esta proximidad añade coherencia al recuento y encaja bien con la estructura típica de una onda 2.

Gráfico semanal del GDX con la onda 1 hasta 36,26 dólares y el retroceso del 61,8% de la onda 2 hasta 25,67 dólares, desde el mínimo de 21,52 en septiembre de 2022
Gráfico semanal del GDX con la onda 1 hasta 36,26 dólares y el retroceso del 61,8% de la onda 2 hasta 25,67 dólares, desde el mínimo de 21,52 en septiembre de 2022

La onda 3: el corazón del impulso

Lo más emocionante llega tras la finalización de la onda 2, porque es aquí donde suele desarrollarse la onda 3: la más potente de las tres ondas motive (1–2–3) y, en la mayoría de casos, la onda extendida del impulso.

Conviene recordar que las ondas 1 y 5 son ondas motive, ya que pueden desarrollarse en forma de impulso o de diagonal. La onda 1 puede formarse como diagonal inicial y la onda 5, así como la onda C, como diagonal terminal. Las diagonales avanzan a favor de la tendencia del grado superior, pero su estructura interna es correctiva (3-3-3-3-3). Una de sus características más reconocibles es el solapamiento entre la onda 4 y la onda 1, formando una figura en forma de cuña.

En cambio, la onda 3 debe ser impulsiva. No puede desarrollarse como diagonal y no puede ser la más corta de las tres ondas motive. Esto no implica que deba ser la más larga, aunque en la práctica suele serlo. Como vimos en un artículo anterior, las ondas impulsivas deben cumplir una serie de reglas estructurales. Te lo dejo aquí.

En este caso concreto, tratándose de un activo ligado a materias primas, la onda 3 se ha extendido, lo cual abre la puerta a un escenario especialmente interesante: la posibilidad de que también veamos una onda 5 extendida. Aunque es poco frecuente que dos ondas motive se extiendan dentro del mismo impulso, la onda 5 es la que suele extenderse en este tipo de activos.

En el gráfico semanal observamos que la onda 3 se ha quedado entre la extensión del 2,618 y la extensión 3,0 de Fibonacci respecto a la onda 1, concretamente en 117,18 dólares, a tan solo 1,495 dólares por encima de la media entre ambas extensiones.

Gráfico semanal del GDX con el recuento completo: ondas (1) y (2) intermedias, onda 3 alcanzando 117,18 dólares entre las extensiones 2,764 y 3,0 de Fibonacci, y onda 4 en desarrollo
Gráfico semanal del GDX con el recuento completo: ondas (1) y (2) intermedias, onda 3 alcanzando 117,18 dólares entre las extensiones 2,764 y 3,0 de Fibonacci, y onda 4 en desarrollo

¿Hasta dónde puede caer la onda 4?

Ahora vamos a analizar hasta dónde puede llegar la onda 4, que parece que aún está corrigiendo. Nuestro trabajo es identificar zonas de soporte y posibles puntos de giro. Veamos qué nos dice la estructura.

Sabemos que una de las zonas de retroceso habituales para la onda 4 se encuentra entre el 38,20% y el 50% de Fibonacci. En este caso, la extensión del 38,20% coincide con el área de la onda 4 anterior de un grado inferior, situada en 65,61 dólares. Esta confluencia es relevante, porque cuando un retroceso de Fibonacci coincide con una onda 4 previa, la probabilidad de soporte aumenta de forma significativa.

Necesitamos adentrarnos en la corrección para comprobar si otros cálculos nos llevan a objetivos dentro de la misma zona. Si varias herramientas técnicas convergen en el mismo rango, la hipótesis de soporte gana fuerza y nos permite proyectar con mayor precisión el final de la onda 4.

Gráfico semanal del GDX con el retroceso del 38,2% de Fibonacci situado en 65,61 dólares como primera zona de soporte para la onda 4
Gráfico semanal del GDX con el retroceso del 38,2% de Fibonacci situado en 65,61 dólares como primera zona de soporte para la onda 4

Confluencias clave dentro del zigzag A-B-C

Para ser más preciso, en el gráfico diario, la onda 4 de un nivel inferior cae en 68,13, y el retroceso del 38,20% que hemos calculado anteriormente en 65,61. Esta parece ser nuestra zona de confluencias.

Sabemos que las correcciones se desarrollan en 3 ondas (A-B-C), y este es exactamente el caso: la onda A llegó a 78,74, y la onda B retrocedió 1,72 dólares más del retroceso del 61,8% de la onda A, hasta los 102,39 dólares, reforzando que la onda B ya ha finalizado y que estamos en medio de la onda C.

Como la onda B no ha retrocedido más del 90% de la onda A, esto nos indica que no estamos ante una plana, sino ante un zigzag. Además, una relación habitual entre la onda A y la onda C en un zigzag es la igualdad.

Si medimos toda la onda A y la proyectamos desde el final de la onda B (inicio de la onda C), vemos que la extensión 1,0 cae en el objetivo de 68,80.

Es decir, un nivel muy cercano al final de la onda 4 de grado inferior, lo que añade confluencia, coherencia y fuerza a esta zona como objetivo probable de finalización de la onda 4.

Gráfico diario del GDX con el zigzag A-B-C de la onda 4: onda A en 78,74, onda B en 102,39 y proyección de la onda C con extensión 1,0 en 68,80, confluencia con la onda 4 de grado inferior en 68,13 y el retroceso del 38,2% en 65,61
Gráfico diario del GDX con el zigzag A-B-C de la onda 4: onda A en 78,74, onda B en 102,39 y proyección de la onda C con extensión 1,0 en 68,80, confluencia con la onda 4 de grado inferior en 68,13 y el retroceso del 38,2% en 65,61

La diagonal terminal de la onda C

Finalmente, nos falta analizar la onda C final del zigzag de la onda 4 para encontrar más puntos de confluencia. Como expliqué anteriormente, las ondas C son ondas motive: o bien son impulsivas, o bien se desarrollan como diagonales terminales. En este caso, el patrón que está tomando es de diagonal terminal.

Es decir, el patrón es de 5 ondas, pero cada una de ellas está compuesta por tres subondas, avisándonos de que estamos ante el patrón final previo a un posible cambio de tendencia. Hay que estar atentos. Además, vemos otra característica esencial de este patrón: el solapamiento de la onda 4 en el territorio de la onda 1.

Dentro de la diagonal se han desarrollado las ondas 1, 2 y 3, y ahora o bien estamos en la onda 4, o en la onda A de la onda 5. En cualquier caso, la relación entre la onda 1 y la onda 3 es de 1,618, quedándose a solo 5 céntimos por debajo de la extensión típica. En estos casos, la onda 5 suele proyectarse en la extensión 2, lo que nos da un precio objetivo de 68,79, de nuevo dentro de nuestra zona de confluencia.

Gráfico diario del GDX con la diagonal terminal de la onda C: ondas i, ii, iii, iv y v con la relación 1,618 entre ondas 1 y 3, y proyección de la onda 5 en la extensión 2,0 con objetivo en 68,79
Gráfico diario del GDX con la diagonal terminal de la onda C: ondas i, ii, iii, iv y v con la relación 1,618 entre ondas 1 y 3, y proyección de la onda 5 en la extensión 2,0 con objetivo en 68,79

La última confluencia: la media entre extensiones

Para terminar, me gusta buscar otro punto de confluencia, y suele funcionar bastante bien: calcular la media entre dos extensiones de la relación entre las ondas A y C. Como hemos dicho, en un zigzag la relación típica entre la onda A y la onda C es la igualdad. La siguiente extensión relevante es la 1,236.

Si hacemos la media entre estas dos extensiones (1,000 y 1,236), obtenemos un precio objetivo de 65,72, a tan solo 11 céntimos por encima de la extensión 38,20% de la longitud de la onda 3 que vimos anteriormente.

Otro punto de confluencia más, reforzando la idea de que la zona entre 65–69 dólares es el área natural donde la onda 4 podría finalizar antes de que el mercado pueda iniciar la onda 5.

Si el precio perforara con claridad la zona 65–69 dólares sin mostrar reacción, el recuento debería revisarse, ya que la corrección podría estar desarrollando una estructura más compleja o profunda.

Gráfico diario del GDX con la confluencia final: media entre extensiones 1,0 y 1,236 de la onda C en 65,72 dólares, convergiendo con el retroceso del 38,2% en 65,61 y delimitando la zona clave de soporte entre 65 y 69 dólares
Gráfico diario del GDX con la confluencia final: media entre extensiones 1,0 y 1,236 de la onda C en 65,72 dólares, convergiendo con el retroceso del 38,2% en 65,61 y delimitando la zona clave de soporte entre 65 y 69 dólares

Conclusión

En este artículo hemos buscado diferentes puntos de confluencia utilizando el arsenal de cálculos y mediciones que nos ofrece la metodología de Elliott para identificar dónde el mercado suele encontrar soporte. De esta manera, reforzamos nuestro conteo y ganamos confianza en la posibilidad de que estemos en los movimientos finales de la corrección de la onda 4.

En este análisis hemos visto que:

  • La onda 4 suele caer en la extensión del 38,20%
  • La igualdad entre la onda A y la onda C es típica en un zigzag
  • Las ondas 4 suelen encontrar soporte en la onda 4 de un grado menor

Con todo esto, espero que hagas tu propio análisis y valores este estudio como una exploración del potencial del mercado, pero no como una recomendación de compra; esa decisión debes analizarla tú.

Para concluir, la estructura sigue siendo alcista en el largo plazo, y la zona 65–69 dólares es el punto donde la teoría y la práctica convergen. En próximos artículos revisaré el sector de las mineras, una vez haya finalizado la onda 4, para proyectar un objetivo para la onda 5 dentro de este patrón. Si quieres seguir la evolución de este recuento, estate atento a los próximos artículos.

Hasta la próxima.

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