¿Hasta dónde puede caer la plata y qué nos dice realmente la estructura?

Borja Molas, Asesor Financiero

¿Qué pretende responder este artículo? No se trata de adivinar el futuro ni de jugar a ser visionarios. La intención es mucho más simple —y más útil—: leer la psicología humana que queda escrita en el gráfico. Las ondas de Elliott no son una herramienta de predicción absoluta, sino una forma de entender el contexto en el que se mueve el mercado.

Los mercados están formados por personas, y las personas repetimos patrones, sobre todo cuando entran en juego emociones tan básicas como la avaricia y el miedo. Por eso, aunque los movimientos nunca son idénticos, sí suelen rimar. Esa repetición nos permite hacernos una pregunta clave: ¿en qué parte del ciclo podríamos estar y qué escenario tiene más sentido esperar?

Soy Borja Molas y llevo 18 años dedicado a los mercados financieros. En los últimos cuatro, he incorporado la perspectiva de Elliott porque me ayuda a ubicarme dentro de una estructura: cinco ondas impulsivas y tres correctivas. Ese «usted está aquí» del mercado me permite evaluar qué escenarios son más probables y cuáles pierden sentido.

Con esta idea como punto de partida, el objetivo de este artículo es analizar dónde podría encontrarse ahora mismo el mercado de la plata. La primera pregunta es sencilla pero fundamental: ¿estamos en una fase impulsiva —lo que Elliott denomina motive— o seguimos dentro de una fase correctiva?

Antes de entrar en detalles, prefiero observar el gráfico lo más limpio posible. Solo marco lo esencial para identificar el conteo en temporalidad semanal, sin sobrecargarlo con números innecesarios. Desde octubre de 2023, tras completar lo que podría interpretarse como un triángulo contractivo, la plata inició una secuencia claramente impulsiva.

Gráfico semanal de la plata con conteo de ondas de Elliott mostrando el triángulo contractivo y la secuencia impulsiva desde octubre de 2023

Desde mi punto de vista, dentro de esa secuencia ya se habrían completado tres ondas y ahora podríamos estar desarrollando la onda 4. Aquí es donde entra en juego una de las ideas más útiles de Elliott: la ley de la alternancia.

Si la onda 2 fue una corrección sencilla —por ejemplo, una plana extendida—, lo más habitual es que la onda 4 adopte una forma más compleja. Esta alternancia entre simplicidad y complejidad no es una regla estricta, pero sí una guía muy valiosa para evaluar qué tipo de estructura podríamos esperar en esta fase del mercado.

Gráfico semanal comparando la corrección simple de la onda 2 con la corrección compleja esperada en la onda 4

Si aplicamos el retroceso de Fibonacci desde el inicio de la onda 3, en la zona de 27.972, hasta su máximo en 121.559, observamos que el precio ya ha superado el nivel del 0.382. Esta es una zona en la que, con bastante frecuencia, la onda 4 encuentra apoyo o completa una parte relevante de su corrección.

La siguiente área a vigilar sería el retroceso del 0.5, que todavía no ha sido alcanzado. Por ese motivo, puede plantearse como un objetivo mínimo razonable para esta fase correctiva, situado en torno a 58.312.

Gráfico con niveles de retroceso de Fibonacci: 0.236 en 85.942, 0.382 en 69.350 y 0.5 en 58.312

Sin embargo, cuando analizo con más detalle la estructura interna de esta corrección, mi lectura es que todavía podría quedar recorrido correctivo por delante. Dicho de otra manera: no basta con que el precio haya alcanzado una zona típica de retroceso. También es necesario observar cómo se está construyendo la corrección por dentro para evaluar si la onda 4 está cerca de completarse o si aún necesita más tiempo y desarrollo.

Además, conviene recordar una de las guías clásicas de Elliott. No es una regla estricta, pero se cumple con frecuencia: la onda 4 suele encontrar soporte en la zona de la onda 4 de un grado inferior. Si mi conteo es correcto y la onda 4 actual pertenece a un grado intermedio, tendría sentido que buscara apoyo en la zona de la onda 4 menor. Esto situaría a la plata en torno a los 45.452, como puede apreciarse en el gráfico.

Gráfico diario mostrando la onda 4 menor en 45.452 como zona de soporte potencial para la corrección actual

Ahora sí, entremos en detalle en el desarrollo de esta corrección compleja dentro de la onda 4. En el gráfico diario, interpreto los primeros movimientos más bruscos como un doble zigzag: dos zigzags, W e Y, conectados por una onda X.

Los zigzags son correcciones profundas que se estructuran en tres ondas —A-B-C— con una secuencia interna 5-3-5. Esto significa que:

  • la onda A se compone de cinco ondas,
  • la onda B de tres,
  • y la onda C vuelve a desarrollarse en cinco.

Esa estructura es la que da forma a cada zigzag dentro del patrón W-X-Y.

En ocasiones, un doble zigzag puede extenderse mediante un segundo conector X y transformarse en un triple zigzag. Este suele ser el patrón correctivo más largo dentro de esta familia, con la secuencia completa W-X-Y-X-Z.

Gráfico diario con el conteo del triple zigzag W-X-Y-X-Z desarrollándose como corrección compleja de la onda 4

Para añadir todavía más complejidad, en el gráfico de 3 horas parece que la última onda Z se está desarrollando internamente como un doble zigzag, con su propia estructura W-X-Y. Cada uno de estos segmentos vuelve a estar formado por movimientos A-B-C con la secuencia interna 5-3-5, lo que refuerza la naturaleza correctiva del patrón.

Por eso, aunque a simple vista esta fase pueda parecer una corrección difícil de seguir, dividirla por grados ayuda enormemente a entender qué está haciendo el precio y qué parte de la estructura podríamos estar viendo en tiempo real. Analizarla así nos permite identificar mejor si la corrección está avanzando hacia su tramo final o si todavía necesita más desarrollo.

Gráfico de 3 horas mostrando la onda Z desarrollándose internamente como un doble zigzag con estructura W-X-Y y objetivo en 45.452

Por lo expuesto en estos gráficos, mi lectura es que a la plata todavía podría quedarle una fase correctiva por debajo del mínimo anterior, situado en torno a 60.815. Aún queda por determinar dónde podría formarse un suelo: si en la zona de la onda 4 previa, en alguna extensión adicional o en otra área relevante de soporte. En cualquier caso, si realmente seguimos dentro de una onda 4, ver la plata acercarse a esas zonas podría representar una oportunidad interesante, siempre bajo la premisa de que después debería desarrollarse una onda 5.

¿Cómo reconoceríamos que el contexto ha cambiado y que la corrección ha dado paso a una nueva fase impulsiva? Una señal clave sería ver cinco ondas al alza, seguidas de una corrección en tres ondas y, posteriormente, una ruptura por encima del máximo anterior. Dicho de forma sencilla: si aparece una estructura 1-2 y la onda 3 supera el máximo de la onda 1, podríamos empezar a considerar que el sesgo ha cambiado y que el mercado vuelve a moverse en un entorno impulsivo. Esto encaja con la lógica de Elliott: las ondas impulsivas avanzan a favor de la tendencia principal, mientras que las correctivas se desarrollan en contra de ella.

Antes de terminar, quiero dejar claro que nada de esto constituye una recomendación de compra o de venta. El objetivo es mostrar cómo pueden aplicarse las ondas de Elliott en diferentes ventanas temporales y cómo los patrones se comportan de forma fractal. Igual que ocurre con las muñecas rusas —que dentro de una muñeca contienen otra más pequeña—, en los gráficos encontramos estructuras similares dentro de estructuras mayores: patrones que se repiten en distintos marcos temporales.

Por ahora, continuaré observando con detalle el movimiento del precio. En un próximo artículo actualizaré este conteo y evaluaré si la estructura correctiva sigue avanzando o si empieza a mostrar señales de haber concluido.

Espero verte en el próximo artículo y que este análisis te haya aportado contexto sobre la situación actual del mercado de la plata.

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