Contexto inicial y relevancia de MP Materials
En este artículo analizo una acción que muestra una estructura impulsiva nítida, en la que pueden identificarse con claridad las distintas ondas del movimiento. El objetivo es situarnos con precisión dentro del patrón: entender en qué punto del ciclo de cinco ondas impulsivas y tres correctivas nos encontramos. Ese «usted está aquí» que proporciona el análisis de ondas de Elliott permite contextualizar el comportamiento del precio y tomar decisiones de inversión con mayor criterio.
La compañía pertenece al sector de las tierras raras, un ámbito que concentra cada vez más atención por su papel estratégico en la transición energética, la tecnología avanzada y la seguridad de las cadenas de suministro. Su dimensión geopolítica es evidente: China domina gran parte de la producción y el procesamiento, lo que ha generado preocupación en Estados Unidos y en otros países que buscan reducir su dependencia.
Sin profundizar en el análisis fundamental, que en este caso no es el foco, pasamos directamente al estudio técnico. La empresa que analizaremos es MP Materials Corp., cuyo gráfico semanal se muestra a continuación.

Identificación del punto de partida del movimiento
El primer paso consiste en localizar el final del patrón previo para establecer el origen del nuevo ciclo. Para ello he tomado un periodo de dos años, en el que puede observarse con claridad que el punto ortodoxo, según la terminología de Elliott, se sitúa en agosto de 2024, cuando el precio marcó un mínimo en 10,02 dólares. A partir de este nivel comienza el análisis técnico, evaluando cómo se desarrolla la estructura desde la perspectiva de las ondas de Elliott. ¿Puedes ver ya las ondas?
Desde ese mínimo se inicia un movimiento alcista que encaja bien con una onda 1, cuyo recorrido lleva al precio hasta los 24 dólares. Posteriormente, el mercado realiza un retroceso que puede interpretarse como una onda 2 correctiva, con una caída desde los 24 hasta los 15,56 dólares, apenas cinco céntimos por encima del 50 % de retroceso de la onda 1. Este comportamiento es muy habitual en este tipo de estructuras y empieza a mostrar una progresión que invita a plantear un recuento impulsivo claro.

Desarrollo del patrón impulsivo y estructura 1-2, 1-2
A partir de ese punto, el precio desarrolla un patrón impulsivo que, en este caso, adopta la forma de una extensión de tercera onda. Esta dinámica genera una estructura 1–2, 1–2, donde el segundo 1–2 señala el inicio de una onda 3 de un grado superior.
Para facilitar la lectura del recuento, clasifico las ondas por grados y, en este caso, también por colores. Las ondas (1) y (2) en color lila corresponden a un grado intermedio, mientras que las ondas 1 y 2 en color azul representan un grado menor. Estas ondas de grado menor conforman la onda (3) intermedia, también identificada en color lila.
Dentro de esta estructura, la secuencia impulsiva comienza con la onda 1 menor, que parte de los 15,56 dólares y alcanza un máximo en 29,72 dólares. Posteriormente, la onda 2 menor retrocede ligeramente por debajo del 61,8 %, hasta los 18,64 dólares, un comportamiento muy habitual en este tipo de ondas.
La onda 3 menor lleva el precio hasta los 82,50 dólares, mostrando un gap significativo, una característica frecuente en terceras ondas extendidas. A continuación, la onda 4 menor se desarrolla como un triángulo contractivo, llevando el precio a la zona de 69,61 dólares. Finalmente, la onda 5 menor completa la onda (3) intermedia, alcanzando los 100,25 dólares.
Esta estructura impulsiva de grado menor cumple las reglas clásicas del patrón impulsivo:
- la onda 2 no retrocede el 100 % de la onda 1,
- la onda 3 supera el máximo de la onda 1,
- la onda 4 no invade el territorio de la onda 1,
- y la onda 5 supera el máximo de la onda 3.

Validación del recuento mediante extensiones y retrocesos de Fibonacci
En este punto podemos utilizar las extensiones de Fibonacci para evaluar hasta dónde llegó la onda (3) intermedia en relación con la onda (1). El resultado confirma que se trata de una onda 3 extendida, ya que supera con claridad la extensión 1,618, alcanzando niveles comprendidos entre la extensión 2,236 (109,68 dólares) y la extensión 2,0 (89,25 dólares) de la onda (1) intermedia. Suele ocurrir que el precio alcance el objetivo calculado mediante el punto medio entre ambas extensiones:
(109,68 + 89,25) / 2 = 99,465
El precio alcanzó finalmente los 100,25 dólares, apenas 0,785 dólares por encima de ese objetivo teórico, una precisión notable.
El siguiente paso es analizar si la onda (4) intermedia muestra señales de haber finalizado y en qué retroceso de Fibonacci se ha detenido. La corrección parece haberse desarrollado como un doble zigzag (W–X–Y), una estructura compleja pero habitual en cuartas ondas. Dado que una onda 4 suele apoyarse en los retrocesos del 38,2 % o del 50 %, comprobamos que en este caso el precio se apoyó en el 38,2 %, perforándolo ligeramente por unos 4,70 dólares, hasta alcanzar los 43,44 dólares. En otras palabras, la onda (4) corrigió aproximadamente un 38,2 % de toda la onda (3) extendida, respetando así uno de los comportamientos más característicos de este tipo de ondas.

Proyección de la onda (5) intermedia mediante extensiones de Fibonacci
Con este contexto, y tras descifrar el movimiento del precio mediante las herramientas que ofrece la Teoría de Elliott, podríamos estar ante el inicio de la secuencia 1–2 de la onda (5) intermedia, marcada en color rojo con interrogante, siempre que el recuento sea correcto. El siguiente paso consiste en estimar el posible objetivo de esa onda (5) intermedia.
Para ello utilizo una técnica habitual: medir todo el tramo impulsivo desde el punto 0 en 10,02 dólares hasta el final de la onda (3) intermedia en 100,25 dólares, y proyectar esa distancia desde el posible final de la onda (4), situado en 44,43 dólares. A partir de esta proyección, tomo como referencias las extensiones del 38,2 %, 50 % y 61,8 %, que suelen actuar como objetivos razonables para una quinta onda.
En este caso, la extensión del 38,2 % proyecta un objetivo en 107,09 dólares, muy cerca del máximo de la onda (3), por lo que pierde relevancia como objetivo principal. Por ello, me centro en las extensiones del 50 % (140,53 dólares) y del 61,8 % (184,42 dólares). Dado que en muchas ocasiones la onda (5) tiende a finalizar cerca del punto medio entre ambas extensiones, aplico de nuevo la técnica utilizada anteriormente:
(140,53 + 184,42) / 2 = 162,475
El resultado sitúa el objetivo potencial de la onda (5) intermedia en torno a los 162,475 dólares, un nivel coherente con la estructura impulsiva que muestra el gráfico.

Convergencia de objetivos: validación final mediante Fibonacci
Para reforzar el objetivo estimado para la onda (5) intermedia, podemos contrastarlo utilizando de nuevo las extensiones de Fibonacci. Si proyectamos la onda 1 menor en color rojo, marcada con interrogante al tratarse de un recuento aún provisional, cuyo recorrido fue de 76,80 dólares, dentro de la onda (5) intermedia, y la extendemos desde el final de la onda 2 menor, también en color rojo y situada en 52,42 dólares, observamos que la extensión 2,0 cae en torno a los 163,92 dólares. Este nivel queda apenas 1,445 dólares por encima del objetivo calculado previamente mediante la media de las extensiones del 50 % y del 61,8 % (162,48 dólares).
Cuando diferentes métodos, todos basados en proyecciones de Fibonacci aplicadas a ondas impulsivas, convergen en niveles similares, la confianza en el recuento y en el objetivo estimado aumenta de forma significativa. Esta coincidencia no garantiza el resultado, pero sí aporta coherencia interna al análisis técnico.
En cualquier caso, conviene recordar que este tipo de análisis trabaja con probabilidades, no certezas. Ninguna disciplina permite anticipar con exactitud lo que hará el mercado. Aun así, en mi opinión, las ondas de Elliott son una de las herramientas más útiles para ubicarnos dentro del patrón, estructurar escenarios y estimar objetivos con una probabilidad razonable, siempre que el recuento esté bien planteado y se gestione el riesgo de forma adecuada.

Gestión del riesgo: la otra mitad del análisis
Por eso, conviene recordar que cada inversor debe realizar su propio análisis antes de tomar decisiones en los mercados financieros. El objetivo de este estudio no es emitir una recomendación de compra, sino aportar contexto sobre el punto del patrón impulsivo en el que podríamos encontrarnos. Dicho esto, si alguien decide invertir en MP Materials, debe tener muy claros sus parámetros de riesgo.
Estamos ante una acción muy volátil, con una volatilidad anualizada en torno al 73 % (según datos recientes de Barchart). Esto implica que, aunque el potencial de recorrido puede ser amplio, la gestión del riesgo debe ser especialmente estricta. Antes de comprar, es fundamental definir dónde situar el stop loss. Si asumimos que el precio está desarrollando un posible 1–2 dentro de la onda (5) intermedia, existen dos zonas razonables para colocarlo, en función del riesgo que se quiera asumir.
Con el precio en torno a 56,50 dólares, una primera opción sería situar el stop por debajo del mínimo de la posible onda 2, en la zona de 52 dólares. La segunda opción, más holgada pero también más arriesgada, sería colocarlo por debajo de la onda 4, en torno a 44 dólares. En ambos casos, es recomendable calcular la relación beneficio/riesgo para valorar si la operación compensa. Personalmente, exijo como mínimo una relación de 3:1.
Si tomamos como ejemplo una entrada en 57 dólares, un stop en 52 dólares y un objetivo en 162 dólares, la relación beneficio/riesgo sería de aproximadamente 21 veces. En cambio, si utilizamos un stop más amplio en 44 dólares, la relación se reduce a unas 8 veces, es decir, unos 8 dólares de beneficio potencial por cada dólar arriesgado. Ambos escenarios ofrecen una relación atractiva, pero conviene recordar que cuanto más alejado esté el stop del precio de entrada, menor será la relación beneficio/riesgo, aunque también se da más margen al precio para desarrollar el movimiento sin que el stop salte por una corrección menor.
Por eso es tan importante entender que una cosa es realizar un buen análisis técnico y otra muy distinta es construir una buena estrategia de trading. El análisis te dice qué podría estar haciendo el mercado, la estrategia determina cómo gestionas tu riesgo dentro de ese escenario.
Tercera alternativa y refuerzo con indicadores
Personalmente, contemplaría una tercera alternativa que, aunque sacrifica parte de la rentabilidad potencial, mejora de forma notable la gestión del riesgo. Si realmente estamos ante una secuencia 1–2 dentro de la onda (5) intermedia, esperaría a que el precio rompiera el máximo de la onda 1, situado en 76,80 dólares, con una entrada en torno a 77 dólares. A partir de ahí, colocaría el stop aproximadamente un 3 % por debajo, en torno a 74,50 dólares.
De este modo, no intentaría anticiparme al movimiento, sino esperar una confirmación clara del precio. Aunque la entrada sería más tardía y se perdería parte del recorrido inicial, si el escenario se confirma y conseguimos incorporarnos a la onda 3 dentro de la onda (5) intermedia para acompañar el movimiento hasta el final del objetivo, la relación beneficio/riesgo seguiría siendo muy atractiva. Con un objetivo en 162 dólares, el potencial ascendería a unas 34 veces el riesgo asumido, gracias al stop más ajustado.
Finalmente, podemos incorporar un indicador de momentum para reforzar la toma de decisiones. En este caso, el MACD puede ayudarnos a valorar si el precio está acelerando o desacelerando, además de ofrecer información sobre posibles zonas de sobrecompra o sobreventa. En el gráfico diario observamos que el MACD está compuesto por la línea MACD, la línea de señal y el histograma, que representa la diferencia entre ambas. Cuando la línea MACD cruza al alza la línea de señal, suele interpretarse como señal de compra, especialmente si este cruce se produce por debajo de la línea cero.

Conclusión
Por tanto, en una acción tan volátil como MP Materials, que puede responder muy bien al análisis de ondas de Elliott pero que también presenta movimientos amplios, lo más prudente es contar con un plan bien definido. En este escenario, la opción más conservadora sería esperar primero a que el MACD cruce al alza su línea de señal y, posteriormente, buscar la confirmación del precio mediante la ruptura del máximo de la onda 1 dentro de la onda (5) intermedia. A partir de ahí, el stop debería situarse, como mínimo, un 3 % por debajo del precio de entrada.
Espero que este artículo te haya ayudado a entender cómo puede utilizarse la Teoría de las Ondas de Elliott para leer un gráfico paso a paso, contextualizar el movimiento del precio y, sobre todo, mejorar la gestión del riesgo antes de tomar una decisión de inversión.