Uranio: ¿Dónde puede terminar la corrección? Una lectura con ondas de Elliott

jueves, 5 de noviembre de 2026.

El uranio es el combustible de la energía nuclear, una fuente capaz de generar electricidad de forma continua y con unas emisiones de CO₂ muy reducidas durante su funcionamiento.

Hoy se encuentra en el centro de dos grandes debates: la seguridad energética y el creciente consumo eléctrico asociado a los centros de datos, la inteligencia artificial y la electrificación de la economía. Después de años de dudas, muchos gobiernos han vuelto a plantearse mantener o ampliar sus reactores nucleares.

Pero el mundo puede cambiar de opinión en meses, y la minería no. Desarrollar una nueva mina o poner en marcha nueva capacidad requiere años de inversión y tramitación, así que la oferta suele reaccionar tarde cuando cambia la demanda. Ese desfase es el que tantas veces ha dado lugar a movimientos bruscos en el precio.

Además, es un mercado pequeño y sensible, con pocos productores, poca liquidez y una gran dependencia de decisiones políticas y de contratos de suministro a largo plazo. Por eso el precio del uranio y las compañías del sector pueden moverse con mucha intensidad en ambos sentidos, y quien invierte ahí necesita estómago, además de criterio.

Desde el punto de vista técnico, sigo este sector a través del ETF URA (Global X Uranium ETF), que reúne algunas de las principales compañías relacionadas con la minería y el ciclo del combustible nuclear. En este artículo analizo su estructura con la Teoría de las Ondas de Elliott desde los mínimos de marzo de 2020, cuando el miedo estaba en su punto máximo, para responder a una pregunta muy sencilla:

¿Estamos ante una corrección dentro de una tendencia alcista de largo plazo o ante algo más complejo?

El gráfico de largo plazo: dónde estamos

Antes de ponerle números y etiquetas a nada, toca detenerse a mirar. Como siempre, empezamos por el gráfico de largo plazo, todavía sin etiquetas, sin ondas y sin ideas preconcebidas. Es nuestro particular «usted está aquí»: el punto de partida desde el que intentaremos entender qué estructura ha ido construyendo el mercado, paso a paso, antes de entrar en el detalle del recuento.

Conviene hacerlo con calma. Detrás de cada gráfico hay miedo, euforia, dudas y decisiones de miles de inversores, y el precio es la huella que todo eso deja.

Primero miramos esa huella, y luego intentamos leerla.

Gráfico 1. Gráfico semanal del ETF URA (Global X Uranium ETF) sin etiquetas desde 2015. Mínimo de 6,95 dólares en la crisis de 2020, máximo de 62,28 dólares en 2026 y precio actual en la zona de los 33 dólares
Gráfico 1. Gráfico semanal del ETF URA desde 2015. Desde el mínimo de 6,95 dólares en plena crisis de 2020, cuando el miedo dominaba el mercado, el ETF desarrolló una potente tendencia alcista que culminó en un máximo de 62,28 dólares en 2026. La corrección posterior ha devuelto el precio a la zona de los 33 dólares, un nivel clave para saber si estamos ante una simple pausa dentro de la tendencia alcista principal o ante una estructura de mayor complejidad.

Onda A: el primer impulso desde 2020

Todo empezó en marzo de 2020, con el mercado lleno de miedo. Desde aquellos mínimos, el ETF URA desarrolló una clara estructura impulsiva de cinco ondas, avanzando desde los 6,95 dólares hasta los 31,60 dólares en noviembre de 2021.

Desde la perspectiva de las Ondas de Elliott, este primer impulso admite dos interpretaciones razonables. Podría tratarse de una onda 1 dentro de una nueva tendencia alcista de largo plazo, o de una onda A dentro de una estructura correctiva de grado superior, un zigzag con su onda B correctiva en tres ondas y su onda C en cinco ondas.

La diferencia entre ambas hipótesis no es menor, porque cambia lo que esperamos cuando termine todo el movimiento. Si es una onda 1, el potencial alcista posterior sería significativamente mayor. Si es una onda A, la onda C sería el último tramo alcista del zigzag y, una vez completada la estructura A-B-C, lo más probable sería que el mercado retomara la tendencia de grado superior, con una caída de mayor entidad.

Lo importante es que, en ambos escenarios, el movimiento posterior debería desarrollarse al alza una vez finalizada la corrección actual (la onda 2).

Aun así, mientras la estructura no demuestre lo contrario, opto por la interpretación más cauta y considero este primer avance como una onda A.

Gráfico 2. Gráfico semanal del ETF URA en escala logarítmica con el recuento del primer impulso de cinco ondas desde 6,95 dólares (marzo de 2020) hasta 31,60 dólares (noviembre de 2021). Onda (1) en 12,59, onda (2) en 10,51, onda (3) en 23,84 junto a la extensión 1,382, onda (4) en 17,23 cerca del retroceso del 38,2% y onda (5) en 31,60 cerca de la extensión 1,764. Impulso etiquetado como onda A
Gráfico 2. Gráfico semanal del ETF URA en escala logarítmica con el recuento del primer impulso desde marzo de 2020. La estructura de cinco ondas parte del mínimo de 6,95 dólares y termina en 31,60 dólares en noviembre de 2021. La onda (3) se detiene junto a la extensión 1,382 de la onda (1), la onda (4) respeta la zona del retroceso del 38,2% y la onda (5) llega cerca de la extensión 1,764. Ese impulso lo considero, de forma prudente, la onda A de una estructura mayor.

El detalle interno: una estructura de manual

La onda (1) termina en 12,59 dólares y a continuación llega una onda (2) poco profunda, que corrige hasta los 10,51 dólares sin poner en duda el movimiento.

Después llega el tramo más potente. La onda (3) alcanza los 23,84 dólares, prácticamente sobre la extensión 1,382 de Fibonacci de la onda (1). La onda (4) retrocede hasta los 17,23 dólares, muy cerca del retroceso del 38,2% de la onda (3), y la onda (5) culmina en los 31,60 dólares, próxima a la extensión 1,764 de la onda (1). Todas las medidas están hechas en escala logarítmica.

Las reglas fundamentales del impulso se cumplen: la onda (2) no retrocede el 100% de la onda (1), la onda (3) no es la más corta de las ondas impulsivas y la onda (4) termina en 17,23 dólares, muy por encima del final de la onda (1) en 12,59 dólares. No hay solapamiento entre las ondas (1) y (4), así que la estructura conserva todas las características de un impulso válido según la Teoría de las Ondas de Elliott.

Onda B: un doble zigzag hasta 17,65

Tras la finalización de una posible onda A en el máximo de 31,60 dólares, llegó lo que casi siempre llega después de una gran subida: la corrección. El siguiente paso consiste en analizar si ese movimiento se ajusta a la estructura típica de un zigzag. Como sabemos, un zigzag se compone de una onda A en cinco ondas, una onda B en tres ondas y una onda C en cinco ondas. Esa C puede ser un impulso o una diagonal terminal. La diferencia está en su interior: el impulso se subdivide en 5-3-5-3-5, y la diagonal, en 3-3-3-3-3. En ambos casos la onda C cuenta como una onda de cinco tramos.

Desde el máximo de 31,60 dólares, la corrección parece desarrollarse como una doble zigzag. El primer zigzag (W) finaliza en la zona de 18,71 dólares. Posteriormente, una onda (X) conecta ambas estructuras y concluye en 28,49 dólares, dando falsas esperanzas a quienes creían que lo peor había pasado. Finalmente, un segundo zigzag (Y) encuentra soporte en 17,65 dólares.

Gráfico 3. Gráfico diario del ETF URA entre 2021 y 2023. Onda B como doble zigzag desde el máximo de 31,60 dólares (noviembre de 2021): zigzag (W) hasta 18,71, onda (X) hasta 28,49 y zigzag (Y) con soporte en 17,65 dólares en julio de 2022
Gráfico 3. Gráfico diario del ETF URA entre 2021 y 2023. Tras el máximo de 31,60 dólares de noviembre de 2021, la corrección se desarrolla como un doble zigzag. El primer zigzag (W) termina en 18,71 dólares, la onda (X) conecta ambas estructuras en 28,49 dólares y el segundo zigzag (Y) encuentra soporte en 17,65 dólares en julio de 2022.

Si esta interpretación es correcta, la siguiente pregunta es qué tipo de movimiento alcista vino después, el que devolvió la esperanza al mercado tras meses de corrección.

Onda C: dos pasos de «uno, dos» antes del tramo más fuerte

Una onda C puede desarrollarse como impulso o como diagonal terminal. Tras evaluar las dos opciones, mi lectura es que se está desarrollando como un impulso de cinco ondas, y que ahora mismo estamos en un patrón clásico de la teoría: una serie de ondas 1-2, 1-2 anidadas, antes del tramo más fuerte de todos, la tercera de tercera. Lo voy a contar en dos pasos, empezando por el primero.

El primer 1-2: la onda (1) y la onda (2)

Tras el mínimo de la onda B en 17,65 dólares, nadie quería comprar uranio. Después de caídas tan duras, cada subida se miraba con desconfianza, y ese es el carácter de una primera onda. La onda (1) es un impulso de cinco ondas que sube de 17,65 a 33,66 dólares.

La onda 1 de la (1) sube hasta los 24,34 dólares, unos 6,7 puntos, la subida del que se atreve a comprar cuando todos dudan. La onda 2 retrocede hasta los 18,31 dólares sin perder el inicio de la 1. La onda 3 es la más larga, sube hasta los 32,60 dólares, unos 14,3 puntos, y es la fase en la que el mercado empieza a creerlo. La onda 4 corrige hasta los 26,77 dólares, por encima del final de la 1, así que no hay solape, algo imprescindible en un impulso. Finalmente, la onda 5 llega a los 33,66 dólares, un poco por encima del final de la 3, con unos 6,9 puntos.

Las tres reglas del impulso se cumplen: la 2 no retrocede más del 100% de la 1, la 3 no es la más corta y la 4 no entra en el territorio de la 1.

Después llega la onda (2), el miedo que vuelve. Se desarrolla como una plana expandida (3-3-5): la onda A cae hasta los 22,79 dólares, la onda B sube hasta los 33,99 dólares, retrocediendo el 103% de la A y superando su inicio, y la onda C acaba en los 19,50 dólares.

La corrección hace caer el precio un 42%, de 33,66 a 19,50 dólares, y supera el 0,764 (20,55 dólares) de la onda (1) sin llegar al 100%. Es una corrección profunda, pero el recuento sigue en pie.

Gráfico 4. Gráfico diario del ETF URA con el primer 1-2 de la onda C. Onda (1) en cinco ondas de 17,65 a 33,66 dólares, con la onda 3 como la más larga y sin solape entre la 4 (26,77) y la 1 (24,34). Onda (2) como plana expandida con A en 22,79, B en 33,99 y C en 19,50, superando el retroceso 0,764 en 20,55
Gráfico 4. Gráfico diario del ETF URA con el primer 1-2 de la onda C. La onda (1) es un impulso de cinco ondas de 17,65 a 33,66 dólares, con la 3 como la más larga y sin solape entre la 4 (26,77) y la 1 (24,34). La onda (2) hace caer el precio un 42% y supera el 0,764 de la (1) mediante una plana expandida, con A en 22,79, B en 33,99 y C en 19,50.

El segundo 1-2: la onda 1 y la onda 2 de la (3)

Tras el mínimo de 19,50 dólares, el mercado volvió a quedarse sin creyentes. Venía de ver cómo la (2) devolvía casi todo lo ganado, y esa herida marca el carácter de este segundo arranque. La onda 1 de la (3) es un impulso de cinco ondas que sube de 19,50 a 60,51 dólares.

La onda i sube hasta los 23,31 dólares, un primer paso tímido, y la onda ii retrocede hasta los 22,13 dólares sin perder el mínimo de 19,50. La onda iii es la más larga en escala logarítmica, sube hasta los 42,22 dólares, unos 20 puntos, y es el momento en que el mercado empieza a creerlo de verdad. La onda iv corrige hasta los 35,64 dólares, muy por encima del final de la i, así que no hay solape. Y la onda v culmina en los 60,51 dólares, con la euforia de quienes llegan al final del tramo.

Las reglas del impulso se cumplen: la ii no pierde el inicio de la i, la iii no es la más corta y la iv no entra en el territorio de la i.

Después llega la onda 2, que de nuevo es una plana expandida (3-3-5), igual que la (2) en el primer 1-2. Es llamativo que ambas correcciones adopten la misma forma, pero esa repetición es coherente con la estructura de grados anidados.

La onda a cae hasta los 39,95 dólares. La onda b sube hasta los 62,28 dólares, retrocediendo el 107% de la a en escala logarítmica, y por eso el máximo absoluto de 62,28 dólares pertenece a la b y no al final de la onda 1. Es el último intento de los optimistas.

Y la onda c, que está en curso, ha llevado el precio hasta los 32,70 dólares, una caída de casi el 48% desde el máximo de 62,28 dólares.

Gráfico 5. Gráfico diario del ETF URA con el segundo 1-2 dentro de la posible onda C. Onda 1 de la (3) en cinco ondas de 19,50 a 60,51 dólares, con la iii en 42,22 y la iv en 35,64. Onda 2 como plana expandida con a en 39,95, b en 62,28 y c en desarrollo, con una caída de casi el 48% desde el máximo
Gráfico 5. Segundo 1-2 dentro de la posible onda C. La onda 1 de la (3) es un impulso de cinco ondas de 19,50 a 60,51 dólares, con la iii como la más larga y sin solape entre la i y la iv. La onda 2 es una plana expandida: la a termina en 39,95, la b en 62,28, por encima del inicio de la a, y la c sigue en desarrollo, con una caída hasta ahora de casi el 48% desde ese máximo.

El final de la onda 2: una diagonal terminal

La onda c, que lleva el precio desde los 62,28 dólares hasta los 32,70 actuales, se desarrolla en cinco ondas, pero con una particularidad: la (iv) solapa la (i). Por eso no es un impulso, sino una diagonal terminal, un patrón que, según el libro, puede aparecer en la onda C de una plana, donde marca el final de la corrección.

La onda (i) cae de 62,28 a 44,76 dólares. La onda (ii) rebota hasta 58,97 dólares sin superar el inicio de la (i), el último intento de los optimistas. La onda (iii) cae hasta 37,18 dólares, es la más larga hasta ahora y la que más daño hace, y rompe con claridad el final de la (i).

La onda (iv) vuelve a rebotar hasta 50,09 dólares, entrando en el territorio de la (i) como exige una diagonal, y sin superar el final de la (ii). Y la onda (v), que está en curso, ya ha llevado el precio por debajo del final de la (iii). Es el tramo del cansancio, cuando los que aguantaron empiezan a rendirse.

Conviene decir que las proporciones no son las del manual: la (iii) es mayor que la (i), pero la (iv) es menor que la (ii). Por eso presento este patrón como la hipótesis más coherente con lo que veo y no como una certeza.

Si es correcto, la onda 2 está cerca de su final. La onda (v) puede completarse entre el retroceso 0,618 y el 0,764 de la onda 1, es decir, entre 30,05 y 25,47 dólares, aproximadamente entre un 8% y un 22% por debajo del precio actual.

Gráfico 6. Gráfico diario del ETF URA con la onda c de la onda 2 como diagonal terminal: (i) de 62,28 a 44,76 dólares, (ii) hasta 58,97, (iii) hasta 37,18, (iv) hasta 50,09 entrando en el territorio de la (i) y (v) en desarrollo. Zona objetivo entre los retrocesos 0,618 y 0,764 de la onda 1, en 30,05 y 25,47 dólares
Gráfico 6. Gráfico diario del ETF URA con la posible onda c de la onda 2 desarrollándose como una diagonal terminal. La (i) cae de 62,28 a 44,76 dólares, la (ii) rebota hasta 58,97, la (iii) cae hasta 37,18 y la (iv) sube hasta 50,09, entrando en el territorio de la (i), una característica propia de las diagonales. La (v) sigue en desarrollo. Los retrocesos 0,618 y 0,764 de la onda 1, entre 30,05 y 25,47 dólares, es decir, entre un 8% y un 22% por debajo del precio actual, definen una posible zona objetivo para el final de la corrección.

Confluencias: dónde puede terminar la onda 2

Cuando varias medidas independientes apuntan a una misma zona, esa zona gana peso. Aquí hay tres, medidas en escala logarítmica, y una cuarta que sale de la propia diagonal.

La primera nace de la propia estructura de la plana expandida. La onda c mide 1,618 veces la a, medida desde el final de la b en 62,28 dólares, lo que sitúa el objetivo en 31,83 dólares, un nivel que el precio casi ha alcanzado. Su extensión hasta 1,764 veces la a lleva a 29,96 dólares en color verde.

La segunda es el retroceso de toda la onda 1, entre el 0,618 y el 0,764, de 30,05 a 25,47 dólares en color rojo.

La tercera está en el interior de la (v), el último zigzag de la diagonal. La c de ese zigzag, proyectada con 1,618 veces la a desde el final de la b en 42,46 dólares, apunta a 28,19 dólares en color lila.

Todas estas medidas se agrupan entre los 31,83 y los 25,47 dólares, con el mayor apilamiento entre 30,05 y 28,19 dólares. Es una zona y no un nivel exacto.

Gráfico 7. Gráfico diario del ETF URA con las confluencias para el final de la onda 2: proyección 1,618 de la onda c en 31,83 dólares y extensión 1,764 en 29,96 (verde), objetivo de la c del último zigzag de la (v) en 28,19 (lila) y retrocesos 0,618 y 0,764 de la onda 1 en 30,05 y 25,47 (rojo). Zona objetivo entre 31,83 y 25,47 dólares, con el mayor apilamiento entre 30,05 y 28,19
Gráfico 7. Confluencias para la posible finalización de la onda 2. La onda c de la plana expandida alcanza una proyección de 1,618 veces la onda a en 31,83 dólares y una extensión 1,764 en 29,96 dólares (verde). A su vez, la c del último zigzag de la onda (v) proyecta un objetivo en 28,19 dólares (lila), mientras que los retrocesos 0,618 y 0,764 de la onda 1 se sitúan en 30,05 y 25,47 dólares (rojo). La coincidencia de todas estas referencias concentra la principal zona objetivo de la corrección entre 31,83 y 25,47 dólares, con el mayor apilamiento de niveles entre 30,05 y 28,19 dólares.

Una cuarta confluencia: las proporciones de la propia diagonal

Queda una última medida, y es la que más me convence porque se calcula solo con la propia diagonal, sin recurrir a ninguna otra onda. Si tomamos la longitud de la onda (i), de 62,28 a 44,76 dólares, y la proyectamos desde el final de la (ii), las demás ondas de la diagonal deberían respetar proporciones parecidas, medidas también en escala logarítmica.

Y es lo que ocurre. La onda (iv) termina en 50,09 dólares, prácticamente sobre el 0,5 de esa proyección, en 50,01 dólares. La onda (iii) termina en 37,18 dólares, sobre la extensión 1,382, en 37,23 dólares. Cada onda se detuvo donde la proporción lo pedía, y eso es una buena señal de que la diagonal está bien identificada. No elimina el problema de las proporciones del manual, pero sí muestra que el patrón guarda un orden interno.

Falta la (v), que está en curso. Su extensión 2 se sitúa en 30,28 dólares, casi sobre el retroceso 0,618 de la onda 1, en 30,05 dólares, y muy cerca de la extensión 1,764 de la onda c, en 29,96 dólares. Es decir, tres medidas de naturaleza distinta apuntan al mismo punto, y cuando tantos niveles coinciden, también son muchos los participantes que miran el mismo precio al mismo tiempo.

Gráfico 8. Gráfico diario del ETF URA con las proporciones internas de la diagonal terminal: la onda (i) proyectada desde el final de la (ii) sitúa la (iv) sobre el 0,5 en 50,01 dólares y la (iii) sobre la extensión 1,382 en 37,23. La extensión 2, en 30,28 dólares, coincide con el retroceso 0,618 de la onda 1 en 30,05, dentro de la zona de confluencias entre 31,83 y 25,47
Gráfico 8. Proporciones internas de la diagonal terminal. Medida la onda (i) y proyectada desde el final de la (ii), la onda (iv) termina sobre el 0,5, en 50,01 dólares, y la onda (iii) sobre la extensión 1,382, en 37,23 dólares. La extensión 2, en 30,28 dólares, coincide con el retroceso 0,618 de la onda 1, en 30,05 dólares, dentro de la zona de confluencias entre 31,83 y 25,47 dólares.

Conclusión

Volvamos a la pregunta del principio: ¿corrección dentro de una tendencia alcista o algo más complejo? Mi lectura es que el ETF URA lleva desde 2020 construyendo una estructura A-B-C: un primer impulso de cinco ondas, una corrección en doble zigzag y una onda C en cinco ondas. Dentro de esa C hemos visto un primer 1-2 y un segundo 1-2, y ahora la onda 2 está cerca de su final.

Si el recuento es correcto, la onda 2 puede terminar entre los 31,83 y los 25,47 dólares. Después debería llegar la tercera de tercera, que en el libro suele ser el tramo más largo y potente de todo el movimiento. Y si el precio perdiera los 19,50 dólares, el recuento quedaría invalidado y habría que replantearlo.

Cuando esta diagonal termine, lo habitual según el libro es ver una reacción rápida y fuerte en sentido contrario, que suele recuperar, al menos, buena parte del terreno recorrido por la diagonal.

Si eso ocurriera, sería una señal de que el mercado y las emociones de los inversores han cambiado. Y quien conoce las emociones que hay detrás de cada onda, el escepticismo de la onda 1, el miedo de la onda 2 y la euforia que viene después de la onda 3, está mejor preparado para no dejarse arrastrar por las suyas.

Este artículo recoge mi análisis personal con fines informativos y educativos. No constituye una recomendación de compra ni de venta de ningún valor.

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