Análisis del S&P 500 bajo la Teoría de las Ondas deElliott (1929-2026)

Introducción

El S&P 500 continúa desarrollándose dentro de una tendencia alcista de largo plazo, apoyada por la liquidez, el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y el liderazgo de las grandes compañías tecnológicas. Sin embargo, la fase actual presenta una mayor complejidad que la observada en años anteriores: el índice ha alcanzado nuevos máximos, pero comienzan a aparecer señales de agotamiento en determinados segmentos del mercado.

Uno de los aspectos más relevantes es el rápido cambio en el sentimiento inversor. Tras el pesimismo que predominó durante marzo y abril de 2026, la confianza regresó con fuerza, llevando a muchos indicadores de posicionamiento y sentimiento a niveles de optimismo extremo. Los gestores de fondos mantienen una elevada exposición a renta variable y niveles de liquidez históricamente bajos, una combinación que suele aparecer en fases avanzadas de las tendencias alcistas y que aumenta la vulnerabilidad ante correcciones temporales.

La inteligencia artificial sigue siendo el principal motor del mercado, aunque el liderazgo interno está evolucionando. El flujo de capital institucional ya no se concentra únicamente en las tradicionales Magnificent Seven, sino que se ha desplazado con fuerza hacia fabricantes de semiconductores, centros de datos e infraestructuras relacionadas con la IA. Esta rotación está generando divergencias relevantes entre sectores, compañías e índices bursátiles, configurando un mercado cada vez más selectivo y menos sincronizado.

Al mismo tiempo, la fuerte concentración de capital en el sector de semiconductores, actualmente uno de los posicionamientos más concurridos entre los grandes inversores, incrementa el riesgo de episodios de volatilidad y correcciones de mayor amplitud. Paradójicamente, los mercados suelen acumular más riesgo cuando el consenso es más optimista y las expectativas de crecimiento parecen incuestionables.

Para comprender qué está ocurriendo en el S&P 500 y valorar cuáles podrían ser los escenarios más probables para los próximos meses y años, no basta con analizar factores macroeconómicos, flujos de capital o indicadores de sentimiento. También es necesario estudiar la estructura interna del mercado.

Antes de entrar en el conteo de ondas, conviene distinguir entre el contexto fundamental que explica el entorno actual y la estructura técnica que permite ordenar ese contexto dentro de un ciclo de mercado más amplio. La Teoría de las Ondas de Elliott resulta útil para este propósito porque permite interpretar los movimientos del precio como parte de una secuencia fractal de impulsos y correcciones que refleja la psicología colectiva de los participantes. Desde esta perspectiva, la pregunta clave no es únicamente la dirección de corto plazo, sino en qué punto del ciclo histórico se encuentra actualmente el índice.

Por ello, este análisis comienza desde la visión más amplia posible, estudiando la estructura desarrollada por el mercado estadounidense desde los grandes movimientos iniciados tras el desplome de 1929 hasta 2026. A continuación, iremos descendiendo progresivamente en grado de tendencia para analizar con mayor detalle el ciclo alcista iniciado en los mínimos de marzo de 2020, uno de los impulsos más importantes de las últimas décadas. Finalmente, profundizaremos en la estructura desarrollada desde marzo de 2025, donde se está definiendo el conteo que probablemente condicionará la evolución del S&P 500 durante los próximos meses.

Solo mediante este enfoque de arriba hacia abajo es posible contextualizar adecuadamente los movimientos actuales del mercado y valorar si las correcciones recientes forman parte de una pausa temporal dentro de una tendencia alcista todavía incompleta o si, por el contrario, el índice se aproxima al agotamiento de un ciclo desarrollado durante décadas. El objetivo no es predecir el futuro, sino construir un mapa de probabilidades basado en la estructura de ondas observada hasta el momento y en sus posibles implicaciones para la evolución futura del S&P 500.

Estructura histórica de largo plazo del S&P 500

A continuación se muestra el gráfico mensual del S&P 500 desde el desplome de 1929 hasta 2026. El objetivo es identificar las ondas de mayor grado, situar el precio dentro de su estructura histórica y determinar si el avance desarrollado durante casi un siglo sigue formando parte de una gran secuencia impulsiva aún incompleta.

Gráfico mensual del S&P 500 desde 1911 hasta 2026 en escala logarítmica, mostrando la estructura de largo plazo desde el desplome de 1929
Gráfico mensual del S&P 500 desde 1929 hasta 2026 en escala logarítmica

Desde esta perspectiva, 1929 puede interpretarse como el inicio de la onda 1 de un superciclo, que habría culminado en la zona de 31,86 puntos. Posteriormente, el desplome hasta mayo de 1932 llevó al índice a la zona de 4,40 puntos, una caída cercana al 86%, que puede considerarse la onda 2 del mismo grado.

A partir de esos mínimos, el mercado habría iniciado una amplia onda 3 de superciclo que, según este conteo, todavía no habría finalizado. Dentro de esa estructura se habría desarrollado una primera secuencia 1-2 de grado primario: la onda 1 primaria, marcada en rojo en el gráfico, avanzó hasta la zona de 18,67 puntos, mientras que la onda 2 primaria corrigió aproximadamente el 61,8%, hasta el entorno de 7,47 puntos.

A continuación, la onda 3 primaria se habría extendido desde abril de 1942 hasta marzo de 2000, alcanzando la zona de 1.552,87 puntos y coincidiendo con uno de los tramos alcistas más prolongados de la historia del mercado estadounidense.

Tras ese máximo, el estallido de la burbuja tecnológica dio paso al desarrollo de la onda 4 primaria, que habría finalizado en marzo de 2009 en la zona de 699,79 puntos. Esta interpretación encaja con una de las guías clásicas de Elliott: la ley de la alternancia. Si la onda 2 primaria corrigió en forma de zigzag, la onda 4 primaria del mismo grado podría haberse desarrollado en forma de plana. En ese contexto, el ciclo alcista de 2002-2007 puede interpretarse como una onda B correctiva dentro de esa estructura.

Tras la finalización de la onda 4 primaria, el mercado habría iniciado la onda 5 primaria. La cuestión clave ahora es determinar si esa onda 5 primaria continúa en desarrollo o si su finalización marcaría también el agotamiento de la onda 3 de superciclo.

Gráfico mensual del S&P 500 con el recuento completo del superciclo: ondas (I) y (II), onda 3 de superciclo con sus ondas primarias 1 a 5, y onda 4 primaria como plana finalizando en 699,79 puntos en marzo de 2009
Gráfico mensual del S&P 500 con el recuento del superciclo y las ondas primarias desde 1929

Extensión interna de la onda 3 primaria

Si descendemos un grado dentro de la onda 3 primaria en gráfico semanal, su estructura interna también muestra una clara extensión. En esta secuencia vuelve a observarse la ley de la alternancia: la onda 1 intermedia, marcada en color lila en el gráfico, habría avanzado hasta la zona de 19,25 puntos, mientras que la onda 2 intermedia habría corregido de forma relativamente limitada en precio, aunque con una caída aproximada del 30% hasta junio de 1949, probablemente mediante un zigzag que llevó al índice hacia la zona de 13,55 puntos.

Posteriormente, el mercado habría desarrollado una onda 3 intermedia extendida, que habría alcanzado la zona de 109,37 puntos. En coherencia con la alternancia respecto a la onda 2, la onda 4 intermedia habría adoptado un comportamiento más lateral, en forma de plana, finalizando en octubre de 1974 en torno a los 60,96 puntos. Desde ese mínimo, el índice habría iniciado la onda 5 intermedia, completando finalmente la onda 3 primaria en marzo de 2000, en la zona de 1.552,87 puntos.

A partir de ese máximo, el S&P 500 habría desarrollado una onda 4 primaria amplia y lateral, también compatible con una plana, finalizada en marzo de 2009 en torno a los 699,79 puntos. Desde entonces, el mercado habría comenzado el desarrollo de la onda 5 primaria, cuya evolución actual resulta clave para determinar si la onda 3 de superciclo sigue en curso o si se aproxima a su fase final.

Gráfico semanal del S&P 500 con la estructura interna de la onda 3 primaria: onda 1 intermedia en 19,25, onda 3 extendida en 109,37, onda 4 como plana en 60,96 y onda 5 completando la (3) primaria en 1.552,87 puntos
Gráfico semanal del S&P 500 con la extensión interna de la onda 3 primaria y sus ondas intermedias

Desarrollo de la onda 5 primaria desde 2009

Tras la finalización de la onda 4 primaria en marzo de 2009, el S&P 500 habría iniciado la onda 1 intermedia dentro de la onda 5 primaria, avanzando hasta mayo de 2011, en la zona de 1.370,58 puntos. Posteriormente, el índice habría desarrollado una onda 2 intermedia relativamente poco profunda, con una caída aproximada del 23% hasta los 1.074,77 puntos en octubre de 2011. Esta corrección habría adoptado probablemente la forma de un zigzag, una estructura habitual en las ondas 2.

A continuación, el mercado habría desplegado una onda 3 intermedia extendida hasta septiembre de 2018. De nuevo, se observa la ley de la alternancia: tras una onda 2 en zigzag, la onda 4 intermedia habría desarrollado una corrección más lateral, compatible con una plana, finalizando durante el fuerte ajuste provocado por la crisis del COVID-19 en marzo de 2020.

Gráfico semanal del S&P 500 con el desarrollo de la onda 5 primaria desde 2009: onda 1 intermedia en 1.370,58, onda 2 en 1.074,77, onda 3 extendida hasta septiembre de 2018 y onda 4 como plana finalizando en el mínimo del Covid en 666,79 puntos
Gráfico semanal del S&P 500 con el desarrollo de la onda 5 primaria desde 2009 y sus ondas intermedias

Estructura desde marzo de 2020

Desde marzo de 2020, el índice parece haber avanzado dentro de una posible diagonal terminal. Conviene recordar que este tipo de estructura suele aparecer en ondas 5 o en ondas C, y que sus ondas motrices 1-3-5 se desarrollan en tres segmentos ABC, en lugar de cinco. En este contexto, el avance muestra características más correctivas que impulsivas, lo que podría advertir de una fase de agotamiento dentro del último tramo de una tendencia alcista desarrollada durante casi un siglo.

Dentro de esta estructura, la onda A minuto de la onda 1 menor habría alcanzado los 3.588,11 puntos; posteriormente, la onda B minuto habría desarrollado una corrección poco profunda hasta los 3.209,45 puntos; y, finalmente, la onda C minuto habría completado la onda 1 menor en diciembre de 2021, en la zona de 4.818,62 puntos, con una proyección cercana al 76,4% de la onda A.

A continuación, la onda 2 menor se habría desarrollado durante la corrección de 2022, alcanzando un retroceso aproximado del 38,2% de toda la onda 1 y finalizando en torno a los 3.491,58 puntos.

Gráfico semanal del S&P 500 con la diagonal terminal desde marzo de 2020: onda 1 menor completada en 4.818,62, onda 2 menor en 3.491,58 y la onda 3 menor en desarrollo con los retrocesos del 38,2% y 50% como referencias
Gráfico semanal del S&P 500 con la diagonal terminal desde marzo de 2020 y las ondas 1 y 2 menores

Proyección de la diagonal terminal

Una vez detectada una diagonal terminal, entramos en gráfico diario para observar con mayor precisión sus detalles y proyectar hasta dónde puede llegar la onda 3 menor (color azul) y la onda 4 menor. Proyectando la onda 1 menor sobre la onda 2 menor, la onda 3 menor suele alcanzar la extensión 1,236 en diagonales, situada en el área de 9.300 puntos.

La onda 4 menor, que debe solapar la onda 1 menor, suele retroceder hacia la extensión 0,236, situada en el área de 4.200 puntos.

Finalmente, la onda 5 menor normalmente llega a la extensión 1,618, lo que proyecta niveles cercanos a los 12.500 puntos.

Este conteo sugiere que al S&P 500 todavía le queda recorrido al alza dentro de la onda 3 menor. Sin embargo, si este conteo se cumple, es probable que la onda 4 menor provoque una caída superior al 50%, lo que podría convertirse en una gran oportunidad de compra si, en los próximos años, el S&P 500 rompe por encima de la onda 3 menor y se dirige hacia la extensión 1,618, por encima de los 12.000 puntos.

Otro punto de confluencia aparece al proyectar la onda A minuto de la onda 3 menor, situada en 5.643,17 puntos, sobre la onda B minuto. El patrón firmado por un zigzag sugiere que, normalmente, la onda A y la onda C tienden a ser equivalentes. Sin embargo, la extensión 1,382 es también un nivel donde suele finalizar la onda C, y en este caso coincide prácticamente con el final proyectado de la onda 3 menor en la extensión 1,236 de la onda 1.

Esta doble confluencia refuerza la hipótesis de que la onda 3 menor podría completar su recorrido en la zona proyectada, antes de dar paso a una onda 4 menor de gran amplitud.

Gráfico diario del S&P 500 con las proyecciones de la diagonal terminal: onda 3 menor en la extensión 1,236 en torno a 9.300 puntos, onda 4 menor en la extensión 0,236 en 4.200 y onda 5 menor en la extensión 1,618 cerca de 12.500 puntos
Gráfico diario del S&P 500 con las proyecciones de la diagonal terminal: objetivos para las ondas 3, 4 y 5 menores

Conteo interno de la onda C de 3 menor

Finalmente, seguimos en el gráfico diario para contear la onda C de la onda 3 menor, que hemos ido siguiendo. Sabemos que todas las ondas C, exceptuando en los triángulos, están compuestas por cinco segmentos. Por ello, adentrándonos dentro de la onda C podemos afinar más este conteo y evaluar la probabilidad de que aún quede recorrido en esta onda 3 menor.

Desde el mínimo de abril de 2025, soy capaz de contar cuatro ondas al alza, donde la onda 3 minuette (color naranja) habría terminado en 6.920,34 puntos, y la onda 4 del mismo grado en 6.316,91 puntos.

Desde entonces, parece que hemos completado cinco ondas para finalizar una onda 1 en interrogante, que sería la onda 1 destinada a completar la onda 5 minuette dentro de la onda C de la onda 3 menor.

Así que, en el corto plazo, no me extrañaría ver una corrección en onda 2 hacia la zona de 6.900 puntos, para posteriormente impulsarse hacia el área de 9.000–9.500 puntos.

Este escenario de corto plazo se invalidaría si el precio cruzase el soporte de la onda 4 minuette (color naranja) en 6.316,91 puntos.

Finalmente, aparece otro punto de confluencia al proyectar el tramo que va desde el inicio de la onda 1 minuette hasta el final de la onda 3 minuette, y proyectarlo sobre la onda 4 minuette. En este caso, la extensión 1,000 alcanza niveles cercanos a los 9.000 puntos.

Esta coincidencia refuerza la idea de que la zona 9.000–9.500 constituye un objetivo deductivo lógico para los próximos meses dentro del desarrollo de la onda 3 menor.

Gráfico diario del S&P 500 con el conteo interno de la onda C de la onda 3 menor: ondas minuette i a iv completadas, onda 1 en interrogante finalizando la onda 5 minuette, y objetivo en la zona de 9.000–9.500 puntos
Gráfico diario del S&P 500 con el conteo interno de la onda C y el objetivo a corto plazo en la zona de 9.000–9.500 puntos

Contexto y advertencia metodológica

Todo este análisis tiene como objetivo dar luz al contexto del índice, sin pretender ser una recomendación de ningún tipo, sino un análisis riguroso bajo el prisma de la Teoría de las Ondas de Elliott.

Cualquier análisis basado en probabilidades, no en exactitudes, debe actualizarse constantemente ante cambios no contemplados en el conteo y derivados del movimiento del precio.

Nos vemos en el próximo artículo.

Borja Molas, Asesor Financiero (@bmolas)
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