La divergencia con el S&P 500 apunta a una fase bajista más profunda
La divergencia entre Bitcoin y los principales índices bursátiles plantea una cuestión esencial: ¿nos encontramos ante una simple corrección dentro del ciclo alcista o ante una fase bajista de mayor profundidad?
Desde septiembre de 2025, Bitcoin mantiene una tendencia claramente bajista y acumula una caída cercana al 50% desde sus máximos en 125.761 dólares. Desde ese nivel, el precio ha retrocedido hasta los 63.569,08 dólares registrados en el momento de la captura del gráfico, el 29 de julio.
El contraste con la renta variable es evidente. Mientras Bitcoin ha perdido aproximadamente la mitad de su valor desde los máximos, el S&P 500, representado en el gráfico por la línea azul, se ha mantenido cerca de sus máximos anuales, con una referencia reciente en torno a los 7.316 puntos al cierre del 29 de julio, después de haber alcanzado la zona de 7.500–7.600 puntos durante el mes de junio.
¿Qué nos está indicando realmente esta divergencia?
En un próximo artículo analizaré el comportamiento del S&P 500 para entender qué podría estar ocurriendo en el mercado. Por ahora, el foco permanece en Bitcoin y en la estructura que está desarrollando según las ondas de Elliott.

El mínimo del Covid como origen fractal del ciclo actual
Para realizar el recuento utilizo los datos del par BTCUSD de Binance en gráfico mensual y en escala logarítmica. Bitcoin es un activo global denominado en dólares, por lo que esta referencia resulta la más fiable para analizar su estructura. El recuento parte del mínimo significativo de marzo de 2020, coincidiendo con el crash del Covid, lo que permite visualizar las ondas con mayor coherencia fractal y entender el ciclo completo con más precisión.

El impulso 1–2 del ciclo mayor se revela con claridad en el gráfico semanal
Al pasar al gráfico semanal, las ondas se aprecian con mayor claridad. El primer impulso comienza en marzo de 2020, desde los 3.717,97 dólares, y se extiende hasta los 67.087,76 dólares alcanzados en abril de 2021. Este movimiento representa una subida aproximada del 1.700% en apenas 13 meses, un comportamiento característico de una onda 1 en activos de naturaleza exponencial como Bitcoin.
Tras este impulso inicial, el precio inicia una corrección profunda cercana al 76% desde el máximo de la onda 1, considerado el punto ortodoxo del movimiento. El retroceso alcanza la zona de la extensión del 50%, en torno a los 15.556,17 dólares. El mínimo real se registró en 15.479,25 dólares, apenas 77 puntos por debajo, lo que refuerza la proporcionalidad logarítmica del retroceso y encaja con la estructura de una onda 2 dentro de un ciclo mayor.
Esta corrección se desarrolla como una plana regular: la onda B alcanza el origen de la onda A o lo supera ligeramente, mientras que la onda C finaliza por debajo del extremo de la onda A. En este caso, la onda C aparece algo más extendida de lo habitual y alcanza una proyección de 1,7614 veces la onda A.

La onda 3 extendida y la onda 5 divergente: señales del final del impulso
Como era de esperar tras la finalización de la onda 2 en noviembre de 2022, el precio inició un nuevo impulso formado por cinco ondas de grado minuto, marcadas en color verde. La onda 1 minuto alcanzó los 31.170,96 dólares en abril de 2023, seguida de una onda 2 minuto poco profunda, que sirvió de base para el desarrollo de otro impulso de cinco ondas de grado minuette, marcado en color naranja, dentro de la onda 3 minuto.
Este movimiento completó las cinco ondas internas de la onda 3 minuto en enero de 2025, alcanzando los 109.312 dólares. Posteriormente, el precio retrocedió hacia la zona de la extensión del 23,6% de toda la onda 3, configurando la onda 4 minuto. Finalmente, el mercado desarrolló la onda 5 minuto, que culminó en los 125.761 dólares en octubre de 2025, punto a partir del cual comienza la divergencia con los índices de renta variable.

Final del impulso minuto y comienzo de la estructura correctiva A–B–C
Una vez completadas las cinco ondas de grado minuto, queda confirmada también la finalización de la onda 1 de grado menor. A partir de ese punto, el precio ha iniciado la onda 2 de grado menor, que corresponde a la fase correctiva que se está desarrollando actualmente según este recuento.
La pregunta clave ahora es: ¿hasta dónde puede extenderse esta corrección de la onda 2 de grado menor?
Las ondas 2 en grados mayores suelen retroceder hacia las zonas del 50%, 61,8% o, en correcciones más profundas, hasta el 76,4% del impulso previo. Como referencia, la onda 2 de grado intermedio, marcada en color lila, alcanzó aproximadamente la extensión del 50% de la onda 1 intermedia y corrigió cerca del 75% entre abril de 2021 y noviembre de 2022, en un proceso que se prolongó durante 19 meses.
En la corrección actual podríamos esperar un comportamiento similar, tanto en porcentaje como en duración. Desde el inicio de la caída en octubre de 2025 han transcurrido 9 meses y, desde los máximos hasta el nivel actual, Bitcoin acumula una corrección aproximada del 50%. Esto sugiere que, a priori, todavía podrían quedar más caídas. Sin embargo, es necesario analizar con precisión dónde se encuentra el precio respecto a las extensiones mencionadas y, sobre todo, identificar en qué fase del patrón correctivo estamos.
Los patrones correctivos suelen desarrollarse en tres fases: A–B–C. Si conseguimos determinar en qué punto del patrón se encuentra Bitcoin, podremos estimar con mayor probabilidad si al precio aún le queda recorrido bajista o si la corrección está cerca de completarse.
Si tomamos como referencia las correcciones más habituales de las ondas 2 y consideramos que la onda 2 de grado mayor retrocedió hasta la zona del 50%, podemos plantear que la onda 2 de grado menor podría extenderse entre el 50% y el 61,8% del impulso previo. Esta hipótesis ofrece una primera aproximación de los niveles potenciales de caída de Bitcoin, situados entre los 44.121 dólares y los 34.458 dólares.

Proyección de la onda C: confluencias que señalan la zona de los 39.000 dólares
Ahora debemos ir un paso más allá y determinar si la onda A y la onda B ya se han desarrollado. El objetivo es proyectar en qué zona podría caer la onda C y, por lo tanto, identificar el posible nivel de soporte donde la onda 2 de grado menor podría finalizar.
La corrección de la onda 2 menor se está desarrollando en forma de zigzag, un patrón en el que la onda B suele retroceder entre el 38,2% y el 50% de la onda A. En este caso, la onda A alcanza la zona de los 60.000 dólares, mientras que la onda B corrige en tres ondas, como es habitual en este tipo de estructuras, hasta situarse entre las extensiones del 38,2% y del 50%, marcando un máximo en 82.791 dólares. Si esta onda B ya ha finalizado, como parece indicar la estructura, podemos proceder a proyectar la onda C.
En un zigzag, lo habitual es que las ondas A y C sean equivalentes. Por ello, podemos proyectar la extensión 1 de la onda A desde el final de la onda B para estimar dónde podría completarse la onda C. Lo más relevante es que esta proyección coincide con la zona comprendida entre los retrocesos de Fibonacci del 50% y del 61,8% de la onda 1 menor calculados anteriormente, situándose en torno a los 39.499 dólares.
Más llamativo aún es que, si calculamos la media entre estas dos zonas de referencia, representada por la línea de tendencia de color rojo, dicha media cae prácticamente en el mismo nivel que la proyección de Fibonacci: alrededor de los 39.289 dólares, con una diferencia de apenas 210 puntos. Esta confluencia refuerza la importancia de la zona de los 39.000–39.500 dólares como posible área de finalización de la onda 2 de grado menor.

Conclusión
Para concluir, el análisis realizado permite extraer una idea clara: Bitcoin continúa inmerso en una fase correctiva relevante. Si medimos la caída desde el inicio del descenso en octubre de 2025 hasta el objetivo proyectado en la zona de los 39.000–39.500 dólares, el retroceso alcanzaría aproximadamente un 68%. Este porcentaje se aproxima de forma significativa a la corrección previa registrada entre abril de 2021 y noviembre de 2022, correspondiente a la transición desde la onda 1 hasta la onda 2 de grado intermedio, cuando el mercado llegó a corregir cerca de un 76%.
Por lo tanto, el escenario principal sugiere que podríamos encontrarnos en las fases iniciales de la onda C final dentro de la onda 2 de grado menor, desarrollando una secuencia interna 1–2 que podría conducir al precio hacia el objetivo situado en torno a los 39.000 dólares.
Como siempre, este análisis no debe interpretarse como una recomendación de compra o venta, sino como un estudio basado en probabilidades. El recuento deberá ajustarse a medida que el mercado confirme o invalide las hipótesis planteadas y evolucione el patrón correctivo actual, que por ahora encaja con un zigzag dentro de la onda C de la onda 2 menor.
Nos vemos en el próximo artículo.